Un personal veterinario formado ayudará a tu centro

PERSONAL VETERINARIO FORMADO

Ya nos lo vienen avisando desde hace tiempo. De entre todos los problemas que sobrevuelan el sector de la clínica de pequeños animales, la saturación de la oferta y el gran número de veterinarios nobel que cada año salen a la aventura que representa el mercado laboral de este sector, son seguramente los más sonados.
Si a ello le sumamos la constante lucha por lograr la bajada el IVA veterinario, la falta de regulación tanto interna como externa y la lidia diaria con clientes a los que el precio a pagar por la salud de su mascota siempre les parece cuanto menos un robo a mano armada, no es de extrañar que puntos tan importantes como la gestión de las clínicas (de los negocios) y sus trabajadores (veterinarios, ATVs y recepcionistas) pasen a un injusto segundo plano. De esto la importancia de tener un personal veterinario formado.

Toda batalla empresarial se gana con una buena gestión veterinaria

Que el territorio es hostil, queda claro. Pero no se puede ganar ninguna batalla sin una buena estrategia y unas tropas bien adiestradas. O lo que es lo mismo, no podemos esperar éxito en un sector tan competitivo sin una buena gestión de la clínica veterinaria y un equipo profesional MOTIVADO y con los conocimientos necesarios para desarrollar bien su función. Y remarco motivado, sí, porque de nada sirve una mente prodigiosa y bien formada que no ve el sentido o valor de su trabajo.
La veterinaria es una ciencia en continua evolución. Los nuevos avances médicos, la mayor esperanza de vida de las mascotas, el cada vez más variado número de especies que visitan las clínicas; obliga al veterinario clínico a mantenerse en constante renovación o morir entre las masas y su acceso a internet que todo lo sabe, la competencia y la desmotivación.
Se debe abandonar el miedo a formar a los trabajadores, ¡no vaya a ser que luego se marche a otro centro o monte el suyo propio! Que el polluelo pueda abandonar el nido y volar hacia parajes más venideros es un riesgo que hay que correr y que sucede en las mejores familias. Al fin y al cabo, tampoco te será de gran ayuda un veterinario con falta de conocimientos, desactualizado y estancado.

Un personal formado es un mejor servicio al propietario de mascotas

Recuerda que el motivo real de tener un buen personal veterinario formado es que éste pueda ofrecer al cliente final el servicio más acertado, ganándose su confianza y dándole un motivo para regresar con su mascota a tu centro. En otras palabras, el objetivo es marcar la diferencia.
A la hora de establecer el plan de formación, podemos clasificarlo en dos tipos: Por un lado, la formación más generalista y que estará indicada para cualquier trabajador independientemente del puesto que desempeñe. Aquí podríamos incluir la formación relativa a la atención al cliente y su fidelización, las ventas y la gestión. Por otro lado, habrá que definir la formación específica destinada a cada trabajador individualmente, dependiendo del papel que desarrolle dentro de la clínica.
Para esta última, resulta muy útil pararse momentáneamente a analizar cuáles son las carencias o puntos más débiles en el centro, o cuáles son las necesidades más frecuentes de la clientela y de qué manera podríamos cubrir dicha necesidad de forma realista.
Por ejemplo, los casos dermatológicos son cada vez más frecuentes entre los animales de compañía. ¿Cómo se están planteando en mi clínica? ¿Está mi personal adecuadamente formado, o podríamos mejorar en este campo? ¿Dispongo de las herramientas necesarias para, una vez con los conocimientos, poder ponerlos en práctica en la clínica? ¿O tendré que realizar alguna otra inversión? ¿Me compensa?

Tener contento a tu personal es vital para un buen ambiente de trabajo

No todos los trabajadores deben formarse en los mismos ámbitos. El buen ambiente laboral siempre favorecerá que la formación recibida por uno, vaya poco a poco y en la práctica siendo transmitida al resto de compañeros. Además, saber que un campo determinado en la clínica será en mayor medida responsabilidad de una persona concreta, puede resultar muy incentivador y despertar aún más su curiosidad y ganas de seguir actualizándose en dicho campo.
Una vez tenemos elegido el “en qué”, nos queda quizás el punto más complejo de este asunto: ¿Cómo y cuándo?
A menudo las jornadas laborales del sector ya dificultan de por sí la conciliación de la vida laboral y privada, por lo que encontrar el momento idóneo para que los trabajadores reciban la formación resulta igual de complicado que buscar una aguja en un pajar. Aquí entrarán en juego la flexibilidad y organización del equipo para asegurar la cobertura adecuada de la clínica mientras cada trabajador recibe su formación.
Formaciones impartidas por los laboratorios, congresos, cursos presenciales u online, seminarios o webinars. La oferta de formación es amplia y sin duda hay una opción válida para cada circunstancia.
Recuerda que la formación del equipo engrandece los servicios ofertados y, además, es una recompensa al trabajo de tus empleados, mejorando su motivación y compromiso.

¿Y tu qué opinas sobre tener un buen personal veterinario formado?